viernes, 25 de mayo de 2012

Mi carta a LaVanguardia

Desde que leí el otro día, en el blog de Mamá Vaca, el artículo que firmó la redactora Susana Quadrado de LaVanguardia, mi indignación ha ido en aumento.

No sé si llegará a buen puerto, pero no me he querido quedar de brazos cruzados ante semejante burla.

Me puse de inmediato a escribir a la redactora, según los pasos que indican en la propia web del periódico para comunicarse con alguno de los redactores, y copié en el correo al defensor del lector para que por lo menos intenten que algo así no se repita.

Admito y respeto, que cada persona tenga su opinión acerca de un tema, a pesar de que sea totalmente contraria a la mía. Pero esta señora no ha expresado una opinión. Desde mi punto de vista, lo que ha hecho es burlarse de personas que damos todo lo mejor que tenemos y todo nuestro amor a nuestros hijos. Y de esta manera aportamos nuestro granito de arena para hacer una sociedad y un mundo mejor, formando adultos más sensibles y comprometidos con nuestros semejantes.

Copio aquí, para que quede constancia en mi blog, del mail enviado a dicho periódico:


Estimados Sres.

Me gustaría que por favor le hiciesen llegar este mail a la Redactora Susana Quadrado, si es que no le llega a ella directamente.

He estado buscando su dirección de correo electrónico y he visto en la web de su periódico que la manera de comunicar con usted, era a través del mail de la propia sección. He copiado también en los destinatarios al defensor del lector porque me parece increíble que en un periódico de tirada nacional como el suyo, se permita que se escriban determinadas cosas, con tan poco rigor y con tanta frivolidad. 

Soy una mamá que se ha sentido terriblemente ofendida con el artículo llamado "motherphilia", por la burla y la frivolidad con la que se ha tratado un tema tan importante. Y lo más grave, la carencia absoluta de conocimientos sobre crianza y sobre los bebés en general que se ha demostrado. Prueba de esto, las múltiples incorrecciones y generalizaciones fáciles, las cuales por cierto, sí dan ganas de echarse a temblar.

Y si es una buena profesional pienso, que si no tiene conocimientos sobre un tema, debería o bien documentarse muy bien antes de escribir de ese asunto, o bien directamente no escribirlo.

Primero, me gustaría saber qué es exactamente lo que le produce temblores de un tipo de crianza que lleva por bandera la empatía con el menor, la atención de sus necesidades fisiológicas y emocionales, y tratar de entender sus conductas desde los ojos de un niño. A mi personalmente, lo que me hace temblar, pero de dolor, es que algunos niños tengan que llorar en sus cunas hasta que llegan a vomitar, con el único fin de que sus papás duerman a pierna suelta y consigan olvidar que en otra habitación de la casa tienen un hijo que les echa de menos. 

Me considero una mamá que cría de la forma más respetuosa posible a mi hija, y con todo el apego que le puedo dar. Mi bebé tiene su cunita en nuestra habitación, que usa en ocasiones, aunque la mayoría de las veces los tres preferimos compartir la cama, y créame, no hay mejor descanso. No profeso ninguna religión y nadie me impone los momentos que tengo que meter a mi hija a dormir conmigo. Lo hago cada vez que me parece, a mi, a mi marido y a mi hija, que somos los implicados. Demuestra usted tener muy poca idea de lo que significa la palabra colechar. Le recomiendo que lea, o al menos que ojee el libro "Dormir con tu bebé. Una guía para padres sobre el colecho" de James Mc Kenna. Este señor ha dedicado décadas de su carrera profesional a investigar el sueño materno-infantil y el colecho, con resultados muy interesantes. (Quizás para usted no).

Criar con apego o de forma natural no supone alargar el período de lactancia. Supone seguir las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud y de la Asociación Española de Pediatría, entre otras, sobre la alimentación de los niños. Y no se alarga nada, se le dá al bebé el mejor alimento del mundo hasta que la mamá y el niño pueden y quieren. Sí, ha leído usted bien, "hasta que ambos puedan y quieran". 

Son tan numerosas las investigaciones que han demostrado los innumerables beneficios de la lactancia materna, tanto para la madre como para el niño, en el presente y en el futuro de ambos, que no merece la pena ni que le cite alguna. Pero puede darse una vuelta por la web de la OMS.

Por cierto, revise lo que escribe, si es que no lo hace ya, y a lo peor, no le ha saltado nada a los ojos. Porque dice usted textualmente, "No sólo supone alargar el período de lactancia al menos hasta los dos años, lo que en muchos casos implica dar el pecho al niño cuando ya tiene dientes de leche". ¡¿En muchos casos?!, ¡en todos los casos!. Un niño de dos años sano, tiene dientes de leche desde los 5 ó 6 meses. De verdad ¿usted sabe algo de bebés o de crianza?. Por cierto, ¿Y qué si tienen dientes de leche?. ¿Cree que no saben mamar sin morder el pecho a su mamá?.

Y dice también, "Si no cumples con la estricta entrega que supone esta religión" "si no sigues ese dictado". ¿Me podría decir por favor quién dicta esa estricta entrega?, ¿quién es el pastor de esta religión?. Espero y confío en que no se refiera usted a un montón de mamás y papás que escribimos blogs en internet sobre crianza natural, respetuosa y con apego, porque yo todavía no he leído NI UNO SÓLO en el que se hable de malas o buenas madres, en el que se dicte ningún mandamiento para ser buenos padres, o se diga hasta qué momento tiene que amamantar una mamá a su bebé para poder llamarse buena madre. ¡Todo lo contrario! Derrochan amor y sensibilidad lo leas por donde lo leas, se dan buenos consejos para quien los necesita, se prestan para ayudar a quién tenga dudas, hacen y organizan grupos de apoyo a la lactancia de manera totalmente altruista y gratuita, para hacer una labor que no hacen algunos profesionales de la salud, aunque en cada ambulatorio puedas ver carteles por todos los pasillos animándote a dar de mamar. Por favor, le ruego que me nombre alguna revista o blog, o lo que sea, que hable de crianza con apego y hable de malas madres.

¿No será que de lo que se habla en esas revistas y blogs, es de los grandes beneficios de este tipo de crianza, avalados por incontables estudios científicos, y se siente ofendido el que no lo sigue por la razón que sea?. ¿Deberían los médicos dejar de decirnos lo beneficioso que es no fumar, sólo para que los que fuman no se sientan ofendidos?. 

Tampoco nadie dice ni dicta que haya que coger a la criatura cuando ésta salte y corra como una liebre. Los niños necesitan contacto físico para un buen desarrollo motor y psicológico. Necesitan que sus papás les cojan en brazos y les toquen y les besen y les abracen, ¡tanto como ambos quieran!. ¿Cree que una madre va a deslomarse porteando a su hijo mientras éste pide llorando a gritos que por favor le suelten para poder correr y jugar?. Es de locos. En mi caso, me he pasado seis meses casi por entero con mi hija a cuestas. ¿Por qué?, porque me apetecía y porque a ella le gustaba. Su cara de felicidad con una sonrisa de oreja a oreja, mientras dormía encima de su mamá no dejaba lugar a dudas. No soy ni mejor ni peor madre por ello, pero sí una madre muy feliz.

En cuanto a la lactancia y la incorporación al trabajo, desgraciadamente no tenemos una ley de conciliación que nos respalde de la manera que debería, ni una conciencia social que respete lo que nuestros pequeños necesitan. Pero dentro de lo que tenemos, cada una decidimos cuáles son nuestras prioridades y organizamos nuestras vidas y familias para que todos los miembros lo pasen lo mejor posible. En mi caso, soy mamá trabajadora. Estoy disfrutando de un mes de excedencia tras mi baja por maternidad y vacaciones, porque económicamente no me he podido permitir más tiempo, y cuando me incorpore pienso seguir amamantando a mi hija. No me produce ningún agotamiento físico dar el pecho, al revés, son los mejores y más relajados momentos del día. Me gusta hacerlo y creo que a mi hija también. Cuando no nos sea posible o no queramos continuar, seguiré criando a mi hija con mucho apego y mucho amor, respetando sus ritmos y con todo el cariño y respeto que se merece.

En cuanto a los reputados pediatras especialistas en sueño, demuestra usted, una vez más, lo poco que se ha informado sobre el asunto. No tengo nada que decir sobre esto, porque prefiero no entrar a valorar a personas que como usted bien dice, han levantado un imperio a base del maltrato consentido a miles de niños. Sí, es maltrato, basta ya de hipocresía. Dejar a un niño sólo en su habitación y hacerle sentir que por más que llore, grite o suplique, nadie va a ir a consolarle, es maltrato y trae serias consecuencias. Eche un vistazo en alguna web de psicología a lo que significa "la indefensión aprendida". Si necesita información al respecto, se la puedo hacer llegar.

"La única vara de medir correcta es la de cada cual", dice también. Pues mire usted, en parte sí y en parte no. Ya estoy cansada de escuchar ciertas cosas. Y algunos modelos de crianza bien instaurados hoy en día, como por ejemplo dejar llorar a los niños, mandarles a una sillita a pensar, imponerles castigos, por no hablar del cachete a tiempo que ya son palabras mayores..., no se deben medir con la misma vara, la de cada cual. Se deben medir con otra muy distinta y se deben llamar a las cosas por su nombre. Para algo hay una Declaración Universal de los Derechos del Niño.

Y respecto a la última parte de su artículo, simplemente debería usted disculparse. Me gustaría que nos ofreciese una disculpa a todos los padres y madres que intentamos darles a nuestros hijos la mejor crianza y educación que sabemos, con todo el amor que nos sale de dentro, y que tenemos que ser objeto de burlas y acusaciones en artículos como el que usted ha tenido el gusto de escribir.

¿Qué culpabilidades ni que ocho cuartos?. ¿Qué victimizaciones? ¿Qué extremos?. 

Soy una mamá trabajadora, y sé que para lograr un estado de bienestar tenemos que trabajar, cotizar y aportar todos nuestro granito de arena. Y mire por donde, en estos momentos me encantaría poder dedicarme por entero a la crianza y educación de mi hija, que considero que es el mejor trabajo del mundo, ¡y sin remunerar!. Pero no porque me sienta culpable, que no me siento en absoluto. Sino porque tener a mi hija ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida, el tiempo que estoy a su lado, me río, disfruto, aprendo, me siento querida, valorada y muy feliz. Y en definitiva no encuentro un lugar en el que prefiera estar que no sea con ella. ¿Es eso un extremo?. No tiene ni idea de cómo me siento. Siento que tengo un bebé de seis meses que me necesita todavía, más que cualquier otra cosa en el mundo, y que lo va a pasar mal cuando se tenga que separar de mi, pero yo lo pasaré igual de mal, la echaré de menos más de lo que nadie se pueda imaginar. Y de nuevo le animo a informarse sobre lo que significa la exterogestación del bebé humano. Le animo a que vea por ejemplo un programa de Redes que se llama "Educación Emocional desde el Útero Materno". Aprenderá y entenderá por qué se debe dar el máximo apego y amor a nuestros hijos, y sobre todo en los primeros años. Aunque mucho me temo, que los padres no lo hacemos por ningún motivo, sino porque es lo que nos dice nuestro instinto.

Y para su información le diré, que lo único que me importa, a mi y supongo que a muchas otras mamás que también crían con apego, no es mi hija. Me importan mi familia, mi marido, mis amigos, mi casa... y muchas más cosas. Pero eso sí, desde que vi a mi hija salir de mi, y me la pusieron encima, mi vida cambió y ya nunca volverá a ser la misma que era. Y estoy muy feliz de que así sea.  Y la gente que me quiere, lo entiende y lo respeta. 

Y perdone que le diga, pero mi hija SÍ es una prolongación mía, y lo será toda la vida, por muy lejos que esté. ¿Ha leído usted lo que he puesto en el párrafo anterior?. Mi hija salió de dentro de mi. Y preferiría que me quitasen un brazo antes que a mi hija le pasase nada malo. 

Y continuando con sus advertencias, soy psicóloga y conozco a la perfección, los momentos de la infancia en los que los niños deben ir ganando autonomía y socializarse. Y créame, eso no tiene nada que ver con el apego y el respeto con el que yo críe a mi hija. De nuevo, le animo a darle un repaso a la Teoría del Apego de John Bowlby.

Para finalizar, ¿sabe que algunos estudios apuntan a que los niños que duermen con sus padres, en un futuro se convierten en adultos mucho más seguros de sí mismos y más optimistas?.

Seguro que no.

Espero que al menos se moleste en leer este mail y actuar en consecuencia.

Un afectuoso saludo,
Ángeles.

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