viernes, 11 de mayo de 2012

Ofrecer, que no dar...

Pues resulta que se acerca cada vez más deprisa irremediablemente el momento de que Paula comience a ir a la guarde, porque mamá ya no puede alargar más estos maravillosos días que podemos  pasar juntas 24 horas (se acabaron vacaciones, lactancia, excedencia y todo lo habido y por haber...). Pero como este post no va de eso y no quiero ponerme a llorar de nuevo, vamos al tema que nos ocupa.

Y es que Paula estará lejos de mi desde las 8 hasta las 16:30 de la tarde (es todo lo que he podido reducir). Y como no le puedo dejar la teta para que se auto-abastezca, tenemos que empezar poco a poco a introducir otros alimentos para que mi pobre se pueda alimentar en mi ausencia.

Y como no pretendía darle de comer nada a Paula, a parte del pecho, antes de los 6 meses, pues hemos comenzado, tal como me dijo la enfermera en la última revisión, a "Ofrecer que no dar" otros alimentos. Así que después de su toma de pecho de media tarde, ayer le he ofrecido a mi niña una cucharadita de zumo de naranja de un vaso que me había preparado para mi.

Y como una imagen vale más que mil palabras...








Pues el resultado ha sido una cara muy muy rara, y unas "pedorretillas" para echarlo todo fuera. En la segunda cucharada parece que ha saboreado un poco más. Algo se ha bebido. Me mira extrañada (no sé qué pensará... je je).



De momento seguiremos esta semana ofreciéndole naranjita y alguna otra fruta, y la semana que  viene le ofreceremos una patatita con zanahoria aplastada... Que digo yo que algo tendrá que comer la criaturita mientras yo no esté...

En fin, que con mucha pena y un poco de sentimiento extraño parecido a la tristeza por mi parte, seguiremos con nuestra política de ofrecer y no dar porque no queremos perdernos ni un poquito de la teta!! Y es que nunca pensé que el momento de empezar con la alimentación complementaria lo viviría con un poquito de tristeza... Y no quiero que esto se pueda malinterpretar; me encanta que mi bebé evolucione y se haga mayor. Es simplemente que lo vivo como si fuese el comienzo de la ruptura de esa especie de cordón umbilical que nos une desde que cortaron el suyo cuando nació. Es raro, lo sé... Pero la lactancia me ha unido y me une a ella de una manera muy especial.



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