miércoles, 6 de junio de 2012

El comienzo de la guardería

Ni siquiera sé por dónde empezar. Siento la necesidad de escribir sobre este tema, aunque a su vez, preferiría no tener que hacerlo jamás.

Sabía que cuando llegase el momento de separarme de Paula, iba a ser una de las cosas más duras por las que he tenido que pasar. Lo sabía casi desde que estoy embarazada. Y durante todos estos meses, me he estrujado los sesos pensando la mejor manera de alargar todo lo posible este tiempo tan maravilloso que estamos compartiendo.

Y así fue como decidí disfrutar de los períodos de lactancia continuados, para juntar 16 días, sumé vacaciones sin disfrutar del año anterior con las de este año, y un mes de excedencia que hemos podido arañar ahorrando todo este tiempo.

Pero se acabó. Por más que pienso y pienso, ya no hay forma de alargar más esto. Mi bebé y yo nos tenemos que enfrentar a lo inevitable. Poca o ninguna gente me entiende. Y al parecer tampoco entienden las necesidades emocionales de un bebé con 6 meses, porque tengo que escuchar a todas horas que les viene muy bien, que se va a socializar, que luego le va a costar menos la incorporación al cole... y un largo etcétera.

Pero la realidad es que tiene que ir, porque no tengo otro remedio y porque mi situación económica no me permite subsistir con un sólo salario. No hay ninguna otra razón.

Y la realidad es que lo vamos a pasar mal. Aunque francamente, el que yo lo pase mal, en estos momentos me es indiferente. Sólo puedo pensar en el momento en que la deje y se de cuenta que me voy, y que no sabe cuándo volveré o si volveré. No quiero parecer dramática, pero es que para mi es así. Y ya que me encuentro sola en esto, por lo menos aquí, en mi blog, en mi espacio, mi rinconcito, tengo que expresarlo como lo siento.

Bastante poco me importa a mi si se socializa o no con 6 meses. Y bastante poco me importa también cuántos amigos tenga con esta edad, lo cual me resulta paradójico, pues si todo el mundo se empeña en hacerme creer que del sufrimiento que va a pasar estos días, luego no se acordará; ¿me tengo que creer que de los niños y niñas que conozca ahora se va a acordar el resto de su vida?.

Lo único que me importa es que creo firmemente que con quien debería estar en estos momentos es conmigo, y que no puedo hacerlo de ninguna manera. Lo que creo es que es demasiado pequeña para sentir esa inseguridad de estar en un lugar extraño, que no es un referente estable y seguro para ella y con personas que tampoco lo son. Y no es en absoluto por el hecho de empezar a trabajar, que francamente me da igual. No me produce ningún trauma volver, y además voy a disfrutar de un horario cómodo por mi reducción de jornada, es sólo por ella.

¡Cuanto me gustaría en estos momentos vivir en Noruega!, con su existente ley de conciliación.

Pero esto, Paula, es algo por lo que tenemos que pasar tú y yo, solas las dos. Se acerca el momento y lo único que sí te puedo prometer es que el tiempo que sigamos pasando juntas por las tardes y noches, pienso compensarte con mil besos y abrazos más. Con todo mi amor y confío en que podamos superarlo juntas, sin que deje ningún resquicio de tristeza en esa alegría que derrochas cada momento.


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