martes, 14 de octubre de 2014

A estas alturas, y en estos tiempos...

Ante determinadas cosas, lo único que me viene a la mente es... ¿En serio...? ¿Es posible que aún estemos así...?.

Pues sí, es posible y real como la vida misma. Por mucho que a mí me cabree, me repatee y me requeterepatee... es así de triste y de cierto. Todavía hay algunas personas que tienen problemas con la lactancia de los demás...

Siempre me ha molestado que a l@s que defendemos y promovemos la lactancia materna se nos tache de un montón de cosas nada agradables, y hasta de radicales... Que no digo yo que no haya de todo, que lo habrá... Pero la verdad, no entiendo esas generalizaciones tan ofensivas y tan dañinas.

A mí particularmente, no me da igual con lo que sea alimentado cada bebé, para que negarlo. Me gusta y adoro ver que a un bebé se le alimenta con lo mejor que hay para él en el mundo, que es la leche de su mamá. Pero de ahí, a juzgar, acosar, radicalizar o intentar que nadie cambie de opinión va un mundo... Nunca lo he hecho y nunca lo haré. Si alguien me pregunta por mi opinión, se la doy, sino ni siquiera. Cada familia es un mundo y unas circunstancias, y no seré yo quien se meta en esos jardines. Las razones que cada uno y cada familia tenga para hacer lo que hace es lo principal y siempre, siempre se debe no sólo respetar, sino también comprender y no juzgar.

Pues la verdad, es que lo que yo conozco y veo a mi alrededor habitualmente entre l@s que defendemos la lactancia materna, es algo muy parecido. Respeto, respeto y respeto.

Y entonces, me pregunto... ¿por qué cada poco tiempo tiene que saltar a la palestra una noticia sobre alguna mamá a la que se le ha invitado a dejar de dar el pecho a su bebé en público?... Increíble pero cierto. Y muy triste por cierto.

Para no tener que resumir ni dar mis razones al respecto, voy a copiar literalmente el artículo que Pilar Martínez de Maternidad Continuum nos invita a compartir, que hace un magnífico resumen del porqué resulta una auténtica vergüenza y desfachatez que ocurran cosas así.

Reitero por supuesto algo que también Pilar nos dice y que siempre he pensado en estos casos. ¿?A nadie se le ha ocurrido pensar que las tetas existen y están ahí por un único motivo??. Y no es precisamente para lucir escotes...

Todo al final va a parar a la misma conclusión para mí. Es una cuestión de educación. Es fundamental que vivamos en una sociedad en la que se nos eduque desde pequeños en la naturalidad de la lactancia materna, en que lo natural y lo mejor para los bebés es tomar teta. Cuando, dónde y cómo quiera.

En fin, vergüenza ajena se siente al tener que compartir esto:

Trabajadores del IVAM se inventan unas normas en las que se prohíbe amamantar en sus instalaciones

FACHADA_ivam

Una vez más, una madre es “invitada a marcharse” por el simple hecho de amamantar a su hijo en un lugar público. Desgraciadamente, cada cierto tiempo surgen casos como el que hoy te voy a contar y es algo que me parece indignante.
Según los resultados de la Encuesta Nacional sobre Hábitos de Lactancia Materna, el 43% de las madres lactantes siente dificultades a la hora de dar el pecho en público. ¡El 43%! ¡casi la mitad de las mamás! Por lo que es muy necesario tomar cartas en el asunto.
Copio literalmente el testimonio de esta madre que valientemente está queriendo dar difusión a su caso para que otra madre no tenga que pasar por esa siatuación incómoda:
“Resulta que ayer estaba en el IVAM (museo de arte moderno de Valencia), dando una vuelta con mi familia, y en cierto momento mi hijo me pidió teta. Yo como siempre hago y le explique mama se estaba poniendo la mochila para darle la teta y en cuanto estuve preparada procedí a calmarle con su adorada teta. En ese momento la jefa de sala que estaba a mi lado se dirigió a la guardia de seguridad y ambas vinieron a invitarme a ir al cuarto de baño a darle de mamar a mi hijo. Le pregunte si ellas almorzaban en el baño y que donde estaba escrito que yo no podía darle de mamar a mi hijo. Se fueron a consultarlo y nadie me dio mas explicaciones, Rafa (mi hijo) termino su teta, y luego la otra, y yo seguí esperando una explicación. Al final opte por preguntar y me indicaron que no que estaba en las normas. Baje a recepción pedí las normas y nadie me supo decir donde estaban, así que por supuesto antes de irme pedí el libro de reclamaciones. Llevaré la reclamación a la oficina del consumidor pero no aspiro a que hagan mucho, así que me gustaría que me aconsejarais, porque creo que todos deberíamos poner nuestro granito de arena y este puede ser el mío. Gracias de nuevo.” Verónica González
Me parece increíble (y me sigue sorprendiendo) que a día de hoy sigan ocurriendo estas cosas, estas actitudes criminalizadoras como si esa madre y su hijo estuvieran haciendo algo malo o pecaminoso.
Además, estas trabajadoras dijeron una enorme mentira porque esas normas donde está escrito que no se puede dar el pecho en el IVAM no existen. Ellas simplemente actuaron por iniciativa propia y después no quisieron asumir sus propios prejuicios.

Nos olvidamos de lo primordial

1. Los pechos sirven para amamantar

Las mujeres no tenemos pechos para llevar escotes bonitos, ni para posar en calendarios desnudas, ni siquiera para dar placer sexual. Los pechos están diseñados por la naturaleza para amamantar.
El resto de ventajas de tener pechos es totalmente secundario para la supervivencia del ser humano y como bien dijo mi socia Ruth Giménez en una charla “Si las mujeres no usáramos los pechos para amamantar, con el paso de los años y gracias a la evolución, al final desaparecerían. Igual que han desaparecido muchas otras cosas que los usamos ya no necesitamos”

2. Los bebés comen a demanda

A demanda significa que debe comer cuando quiera, esté donde esté y sea cuando sea. Esto es muy importante para la producción de leche materna, para que el bebé aprenda a autorregular su alimentación y para su salud actual y futura.
De hecho, es algo tan importante que todos los bebés comen a demanda, incluso los que toman biberón. Y todavía voy más lejos….yo creo que todos deberíamos comer a demanda, incluso los adultos.

3. No estás haciendo nada malo

Si una persona se siente incómoda por verte amamantar a tu bebé es SU problema no el tuyo.
Amamantar a tu bebé es el mayor regalo que puedes hacerle, es un acto de nutrición tanto alimenticia como afectiva y quien no lo entienda, que mire para otro sitio.

4. La ley está contigo

España debe cumplir la Convención sobre Derechos del Niño de UNICEF y en ella se dice claramente:
Art. 24.2 Los Estados Partes asegurarán la plena aplicación de este derecho y, en particular, adoptarán las medidas apropiadas para:   e) Asegurar que todos los sectores de la sociedad, y en particular los padres y los niños, conozcan los principios básicos de la salud y la nutrición de los niños, las ventajas de la lactancia materna, la higiene y el saneamiento ambiental y las medidas de prevención de accidentes, tengan acceso a la educación pertinente y reciban apoyo en la aplicación de esos conocimientos.

5. Los pediatras también

Hace poco más de un año, expulsaron a una madre de una conocida tienda de ropa (Primark). Esto fue el detonante de toda una campaña mediática en las redes sociales, varios actos de protesta e incluso la creación de una Asociación que promueve la lactancia en público: Lactancia en Libertad.
En medio de todo este revuelo, la Asociación Española de Pediatría emitió un comunicado muy acertado en el que se explicó la necesidad de los bebés de ser alimentados a demanda y los motivos de por qué no se debe obligar a un bebé a esperar a buscar un “lugar más íntimo” cuando se trata de darle el pecho.
La alimentación al pecho tiene que ser a demanda, es decir, hay que ofrecer el pecho al bebé cuando éste lo pida y durante el tiempo que quiera, hasta que lo suelte espontáneamente.  De este modo se regula la producción de leche según las necesidades del niño
Las salas de lactancia se pensaron para proporcionar a las madres lactantes la opción de disponer de un espacio apartado, íntimo y cómodo para amamantar a su hijo, pero su uso no se ha de entender como algo obligatorio. El objetivo principal de estas salas no debe ser ocultar a las madres que dan el pecho, sino ayudarlas.
Lactar en público no debe ser visto como algo obsceno ni sexual, ni algo que deba ser escondido o restringido. Esta actitud representa un obstáculo para continuar con la lactancia y desanima a las futuras madres que pueden ver modificada su decisión de alimentar al pecho a su bebé por las dificultades sociales que esto conlleva.

¿Qué se puede hacer?

Ayudarnos a difundir este atropello de los derechos de este niño y de su madre.
Si eres expulsada por dar el pecho en público puedes hacer lo mismo que hizo Verónica: mantener la calma, pedir explicaciones y poner una reclamación.
Si te interesa ampliar la información sobre cómo actuar si intenta expulsarte de algún sitio por amamantar, te invito a visitar la web de la Asociación Lactancia en Libertad porque recogen mucha información muy interesante.

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