lunes, 25 de agosto de 2014

A pocos días...

Estoy nerviosa. Mentiría sino dijera que me paso el día pensando en la incorporación de Paula al cole y en todo lo que conlleva en muchos aspectos.

La guarde, para bien o para mal y en casi todo, es otra cosa...

En primer lugar no tiene vacaciones escolares. En el cole sí... Y como la conciliación es nuestro fuerte en este país, hay que hacer encaje de bolillos y ni aún así consigues encajar tus días libres, los de papá y los de la peque. Me preocupa el tema, no lo negaré...

Los horarios no son tan estrictos, tanto a la entrada como a la salida. Si por la mañana solemos ir un poco a remolque, ahora ya no puede ser así. Si al salir del trabajo estoy tranquila porque aunque haya más coches o tarde diez minutos más, no pasa absolutamente nada porque mi hija está bien, continúa jugando y haciendo lo que esté haciendo hasta que yo llegue sin ni siquiera enterarse de que hoy llegué algo tarde. Esto ya no podrá ser así.

Si se escapa un pis u otra cosa... O  simplemente que no ha sabido limpiarse buen, en fin... se lo limpian y ya está. Le cambian y le ponen otra mudita que siempre lleva en su mochila o que incluso sino la lleva, algo tienen y algo le ponen. Ahora habrá que pagar porque una persona venga desde ve tú a saber dónde para cambiar a la niña que lleva no sé cuanto rato con su pis o su caca encima. Esto desde luego es para nota... Esperemos que no haya escapes.

La comida se sirve y se ayuda para que puedan comerla. Esto no sé muy bien cómo lo harán en el cole, pero lo que sí está claro es que ya no será así. Comes sola o sólo y punto, y sino pues no comas... Y en el fondo tengo que decir que esto, si es así, es algo que hasta agradezco... Porque otras opciones que implican obligar o presionar para que se acaben su plato serían para mí algo que no podría tolerar.

En definitiva, todo va a cambiar... Y no todos los cambios nos van a ser fáciles ni nos van a beneficiar. Pero es así, no hay más.

Tengo mucha pena. Ésta será las última semana que Paula irá a la guarde. Y después de muchos lloros (por mi parte más que por ninguna otra :-)), enfados, épocas de encadenar un virus con otro, falta de entendimiento en muchas ocasiones con las educadoras y muchas muchas cosas que han pasado estos dos años y poco que Paula ha pasado con Tamara, Eva, Susana, Mari, Lidia, Gema y con todos sus compis que ya considera amigos, a pesar de todo, sé que lo voy a echar mucho de menos, y que son demasiados cambios y que no podré llevar a cabo de la manera que me gustaría (¡Viva la conciliación!).

No puedo evitar que caigan las lágrimas mientras escribo... Mi niña se hace mayor y nos tenemos que enfrentar a una nueva etapa más, a un gran cambio y a nuevos retos, con situaciones que no puedo tener bajo control y eso me asusta y me revuelve no saber qué haré cuando lleguen las vacaciones, o cuando no pueda recibir a diario el parte completo de lo que ha hecho y cómo ha estado mi pequeña, o cuando esté un poco pachuchi y no pueda hablar a media mañana con su profe para preguntar cómo se encuentra...

En fin. Iremos viendo. No tengo otra respuesta ni otro consuelo a todo esto por el momento.

Para su profe Tamara, entre todas las mamás, le hicimos un libro con una hoja que cada niño y papás rellenaban con lo que quisieran, recuerdos, fotos, palabras...

Nosotros hicimos esta imagen y le escribimos: "Gracias Tamara por haberme cuidado estos años. Nosotros poco podemos añadir... Paula te adora y creo que no hay mejor prueba de que nuestra pequeña ha estado bien estos años".

Gracias a todas por cuidarla y quererla.

viernes, 1 de agosto de 2014

Día Mundial de la Lactancia Materna: Un triunfo para toda la vida


Dialactancia_2014



Hace mucho, mucho tiempo... allá por los inicios de este humilde blog, ya escribía sobre cómo era en esos momentos la lactancia de la pequeña Paula, una lactancia que estaba ya más que establecida e instaurada en nuestras vidas. No había hecho más que empezar y ya nos hacía disfrutar de unos de los mejores momentos que he vivido en mi maternidad.

Ahora, dos años después, tengo que decir, con una mezcla de sentimientos bastante curiosa que no sé muy bien describir, que creo que... "mi hija me está destetando..." je je je... Ella va dejando poco a poco de pedir, la mayoría de las veces "no pide, tampoco niega", el famoso "no ofrecer, no negar" que se recomienda cuando las mamás quieren ir retirando poco a poco el pecho por la razón que sea, creo que ella lo hace conmigo ;-). Casi nunca pide, pero cuando yo le ofrezco (dándome cuenta por ejemplo que lleva un par de días sin tomar) ella viene y se la toma.

Así de despacio, así de paulatino y con todo ese cariño... Así está sucediendo, demostrándome una vez más, cómo fluyen las cosas cuando no forzamos, cuando dejamos el mundo andar sin prisas y con pausas.

No sé cuánto durará esto, tampoco sé si será una etapa y de repente volveremos, o si por el contrario será un adiós definitivo... Todavía hay momentos de necesidad pura y dura por ambas partes, necesidad que no me desagrada y que disfruto y agradezco por ahora. Lo que sí es seguro es que ocurra lo que ocurra, la decisión está tomada y el proceso será así, marcado por las dos partes y adaptándonos y respetándonos nuestro nuevo rol y nuestra nueva etapa.

A estas alturas y echando la vista atrás, a veces reflexiono sobre los motivos que llevan a mantener o no mantener una lactancia hasta que acaba por sí misma, y cada vez veo más claro que los grandes motivos y que más peso tienen, no son los grandes beneficios más que demostrados para la salud del bebé, ni la prevención de futuras enfermedades, ni los grandes beneficios más que demostrados para la salud de la mamá, ni los beneficios emocionales, ni la mayor inteligencia que se le atribuye, y así podría hacer una larga lista... Todo eso está muy bien, y te encanta saberlo y leerlo cuando has optado por la lactancia materna, pero la realidad, la verdad verdadera, lo que sin lugar a dudas a mí me ha hecho ni plantearme, ni pensar por un momento en dejar de lactar, ha sido los grandísimos momentos del más puro amor, de la más absoluta complicidad entre mi niña y yo, momentos de reencuentros tras una jornada separadas, momentos de consuelo tras el llanto, momentos de cura tras una caída, de alimentación durante una enfermedad, de necesidad mutua, conexión al mil por cien, momentos de calma en la noche, y miles y miles de preciosos momentos irrepetibles e inigualables.

No lo cambiaría por nada en el mundo... Eso  sí que queda para toda la vida... Eso, ¡sí que no tiene precio!.


En anteriores capítulos de 'Burbujita' :