viernes, 4 de septiembre de 2015

La vuelta

Ya se acabó el verano...

Hemos estado en modo off de casi todo. He vuelto a estar en etapa de no escribir nada, aún teniendo muchas cosas que contar.

Pero ha podido la pereza del día a día, de no hacer casi nada excepto disfrutar de la compañía, de la pequeña, de nosotros, de los amigos... Esos amigos a los que sólo ves una vez al año, con suerte, pero que cuando te juntas parece que no hubiesen pasado los meses.

Ha sido un mes de vacaciones sin muchas expectativas y sin muchos planes. Pero dedicado cien por cien a lo que me gusta. Que es algo tan simple como cuidar, de mi niña, de mi casa, de los míos y de mí. Se ha pasado rápido, aunque parezca que un mes da para mucho.

Y sí que da para mucho, en el sentido de hacer cosas que tenías pendientes, o para dedicarle más tiempo a mis costuras, mis trabajillos, algún pequeño trabajillo de restauración... Pero en lo esencial, se sigue quedando corto... :-(

Para rematar el final de las vacas, hemos estado una semana en la playa, en casa de unos amigos. Y ha sido una delicia. Este año Paula ha disfrutado verdaderamente del mar, del tiempo de no hacer nada. Verla y mirarla, ha sido el mayor regalo para mí.

Hemos jugado y nos hemos bañado muchísimo. Creo que yo también he disfrutado más del mar que nunca antes. Es como una medicina para mí. El último día sentía que era un pescadito al que arrancaban del agua que le proporciona el oxígeno para llevarle tierra adentro, donde se ahoga...

¡¡Hemos volado una cometa!!. Compramos una que no llegaba a dos euros, porque de siempre había tenido la ilusión de probar un día cómo sería volar una cometa. Y ahora, pensé que ya que no lo había hecho hasta ahora, a Paula le haría ilusión. Y aprovechando que en la playa en la que hemos estado, todas las tardes hace mucho viento...

A ella, ilusión, lo que se dice ilusión, no le hizo mucha al ver que aquello no era tan sencillo como agarrar el hilo y verla subir y deslizarse por el cielo. Pero... a nosotros!! Me olvidé por unos momentos de todo, y disfruté como no recordaba hacerlo desde hace tiempo. Es una pasada, sentir cómo va subiendo según vas soltando hilo y más hilo. Sentir como parece que batiese unas alas imaginarias al dar pequeños tirones a la cuerda, y vuelve a subir.

Cuando de repente se acabó el hilo y aquello se rompió (seguramente a una cometa de 2 euros no se le puede pedir mucho más...), no podía parar de reir y de gritar diciendo, "¡qué se va, qué se va!". Al final la recuperé, una gran carrera más alante y para mi tranquilidad, sin ningún incidente ni accidentado que lamentar.

Mientras tanto, Paula se emocionaba con otros motivos, escalando dunas que para ella eran una gran montaña. ¡¡Está empeñada en que quiere escalar montañas!!, hasta el punto de que cuando vamos en el coche y ve cualquier pequeña montañita (que para ella debe ser algo así como el Everest), no para de insitir en que paremos el coche porque quiere escalarla!!  Escala incluso en aceras muy empinadas, ja ja ja!.

Ya nos quedan pocos días para dejar todo este tiempo en el recuerdo, y pasar a un nuevo curso. Con muchas ilusiones y muchos sueños en la cabeza. Con muchas ganas de contar y de escribirlo. Espero que así sea.

Otro curso en el que crecerá, cambiará y se hará más independiente aún. Casi sin darnos cuenta.

Mientras lo esperamos, sigo deleitándome con el buen sabor que todavía me dura, de un verano en el que por unos días he saboreado lo que tanto me gustaría... Estar a diario ocupándome de mi hija, de mi familia, de mi casa y mis cosas. Sin angustias, sin anhelo de horarios, ni de oficinas. Tan sólo disfrutando de algo tan importante como el momento vivido. Nuestro momento juntos.

En mi mente, aún queda algo de esas primeras luces que van asomando al final del mar, en los maravillosos amaneceres que hemos disfrutado.



2 comentarios:

  1. que bien que hayas vuelto!! Precisamente hace poquito tengo yo mi blog. Te seguía anteriormente, con otro perfil, te envié el cuento de "ni un besito a la fuerza". Ahora ya con mi blog y perfil personal, te puedo seguir siempre.
    Un besico!

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    1. Bienvenida!!! Ya he pasado por tu blog, que por cierto me encanta. El cuento del niño pequeño me ha parecido maravilloso, pero me ha dejado un poco triste... Pienso en mi niña y en la fascinación que tiene por pintar las cosas a trocitos de diferentes colores... Pienso en que hace poco dijo un día que mejor lo pintaba todo de un color, que en el cole lo hacían así... Bufffffff... Me pongo muy triste. Por qué??? Son taaaaan pequeños... Por qué razón no puede pintar ella sus dibujos de esa manera taaaaan especial??.

      Un abrazo. Nos veremos por nuestros sitios!

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