jueves, 5 de noviembre de 2015

El otoño ya está aquí

Ya nos hemos metido de lleno en los fríos, las clases, las tardes lluviosas... Y aunque estamos otoño, y me parecen preciosas las calles y parques en esta época del año, lo cierto es que es momento de recogimiento y estar más en casa.

Aunque la propuesta ya estaba sobre la mesa, de nuevo me encuentro pensando el por qué últimamente me cuesta tanto sacar el tiempo para sentarme a escribir, y poder contar tantas y tantas cosas que tengo dentro deseando dejarlas salir aquí... No es difícil la respuesta. Cada vez quiero hacer más cosas, y la prioridad no cambia, es estar con Paula. Por tanto, las cuentas salen al dedillo... No hay tiempo material, y acabo el día agotada.

Pero me niego. Me niego a abandonar este espacio, que sigue siendo como un rincón en el que me regocijo en mis sentimientos tan intensos respecto a la maternidad. Me niego a dejar de crear esta historia acerca de mi pequeña, acerca de nosotros, de nuestra pequeña familia. Porque me gusta escribir, porque me gusta contarlo, y también compartirlo. Porque este blog me ha aportado millones de cosas todas ellas preciosas e interesantes, porque he conocido y leído a gente que considero maravillosa, aún sin haberles visto, tocado y abrazado. Y esto para mí, hace unos años hubiera sido impensable...

El curso ha empezado con mucha más calma y buenas sensaciones que el pasado. Creo que nuestra pequeña Paula está prácticamente adaptada a su cole, y nosotros no podemos estar más felices.

Hay algunos temas que me inquietan, no lo negaré, como que cuente que hay algunas niñas que la quieren pegar e incluso que haya llegado a casa con la marca de un gran bocado en la mano.

Reconozco que estos temas me superan un poco, y no sé muy bien cómo actuar a veces. Es una niña que no pega jamás, ni avasalla ni suele juntarse a jugar con niños que sí lo hagan. Pero la realidad es que se las lleva igualmente.

Hablar con su profe me ha tranquilizado bastante, porque me ha contado que suele verla más integrada en el grupo que el curso pasado, y que la ve jugando con niñas que son tranquilas, un poco a su estilo. Igualmente ha asegurado que va a estar más atenta si cabe, para evitar que se produzcan estos incidentes.

Pero yo no sé muy bien cómo actuar en estos casos, ni qué decirle, más allá de que nadie, absolutamente nadie tiene que hacerle nada, ya sea pegar, quitarle cosas que ella tenga, o cualquier otra falta de respeto, y que al igual que hay que respetar a todo el mundo, ese mundo debe respetarla también, para que no considere en ningún momento estas conductas como algo normal.

Aún la veo tan chiquitina e inocente en un mundo que no lo es tanto...

Ha empezado clases de baile, con una ilusión tremenda pero ayer a la hora de entrar en el aula, me abrazó y se puso a llorar pidiéndome agua... Se me partió el alma, y me vinieron mil recuerdos nada agradables a la memoria.

La llevé al baño, le pregunté qué pasaba y si prefería venir a casa con mamá. Me dijo que sí pero que no la borrara. Nos volvimos por donde habíamos venido, ella ya feliz y yo con un poco de congoja por dentro.

No sé muy bien qué pensar. Sé que le gusta el baile, sé que estaba ilusionada con ir a esas clases, ella me pidió apuntarse, pero a la hora de la verdad hay algo que le frena.

Veremos la semana que viene cómo está el asunto. Quiero pensar que los miedos e inseguridades que aún le asaltan en ciertas situaciones se irán solos. También quiero pensar que entablará relaciones bonitas de amistad que sepan valorar toda su bondad y toda esa sensibilidad que desborda.

De momento es mi espinita. Pero todo pasa, me digo a mí misma.

Estoy segura que aprovecharé la llegada de las lluvias y los fríos para sacar más tiempo para mí querido rincón de Burbujita.

Siempre hay taaaanto que contar.

Mientras tanto, apuramos al máximo los días que el tiempo nos deja disfrutar mucho al aire libre...

 

2 comentarios:

  1. ¡Hola Angeles!
    Me alegro mucho de que a pesar de tener poquito tiempo no abandones tu rinconcito. Siempre te gustará volver a él cuando quieras recordar cosas de la pequeña Paula y ella tendrá una bonita caja de recuerdos.
    Es normal que algún día no quiera quedarse en las clases de baile, aún es pequeña, poco a poco se irá quedando. Cuando Janira tenía 5 años la apunté también a baile, ella se quedaba muy contenta y a mí me extrañaba que aguantara la disciplina del ballet (ella siempre ha sido muy movida). Un año después la profesora salió de la clase muy nerviosa y me pidió que por favor la borrara, me contó que nunca hacía caso en clase y que mientras las demás hacían sus pasos ella trepaba por las barras. Inmediatamente la quité, pero ¡fíjate, la profe tardó un curso entero en contármelo!

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    1. Ay Mayte!!! Lo que me pude reír imaginando tu anécdota de la profe de baile...
      Tienes razón, una de las principales razones de este sitio es crearle poco a poco una cajita de recuerdos que espero algún día le gustará tener. ;-)

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