martes, 15 de marzo de 2016

El cole y los proyectos

Ya conté cuando comenzó en este cole el año pasado, que la educación que siguen, al menos en infantil, es por proyectos y no por unidades didácticas.

De nuevo comenzó el curso, y veo día a día cómo van trabajando de forma relajada y disfrutando temas tan diversos e interesantes como los dinosaurios, la edad media... Y la verdad, me deja literalmente alucinada las cosas, nombres, historias y conceptos que va aprendiendo, casi sin darse cuenta.

A parte de saberse nombres de dinosaurios que ni yo misma sabía que existían, y contártelo todo desbordando emoción como quien siente que te está transmitiendo la mejor de las historias, lo que más me maravilla es que la veo feliz. Sí, feliz aprendiendo. Y eso, amigos me parece que no tiene precio.

Que si se queda en casa un día, a ella le parece mejor que mejor, y deseando está que llegue el finde, eso no lo negaré. Pero bueno, esto hasta me parece adecuado, sano y me halaga. Pero que va contenta, que transmite emoción con muchas de las cosas que aprende y que se interesa en lo que les enseñan e incluso en saber más de lo que les enseñan, eso también es innegable.

Ahora están con en tema de la edad media. Han decorado el cole entero, con la ayuda de profes y papás, como si fuera un castillo, cantan la canción de Ruy, el pequeño Cid, sí sí... de esos dibujitos que veíamos cuando éramos pequeños... Aprenden cosas sobre cómo vivían y aprendían los niños en la edad media, cómo estudiaban en los monasterios. Van a visitar un castillo. Y en general, están encantados!.

Pero lo que más me gusta sin duda de todo esto, más que los conceptos, datos, o palabras nuevas que aprenden, es esa motivación que les van creando. Por ejemplo en el tema de la edad media, independientemente de las nociones que aprendan sobre esa época, me parece precioso que mi pequeña hija, con sólo 4 años, ya sepa y comprenda a la perfección, que hace mucho mucho tiempo, se vivía de otras formas, se vestía de otras formas y hasta se compraba de otras formas!! Aprenden que en algún momento de esta vida, había métodos de trueque en los que las personas intercambiaban productos y alimentos... También me ha contado que el castillo que fueron a ver lo mandó construir un tal Don Álvaro de Luna, o Don Alvalo de Luna, como ella dice :-) que ya se murió porque hace muchos muchos años... Jajaja. Y pienso yo que lo mejor no es que se le quede el nombre, sino el interés que se está despertando en ella por conocer cosas de otras épocas, por conocer que es eso que aún le cuesta tanto entender, del paso del tiempo y los siglos.

Más allá incluso, me gusta que les tienen en cuenta, que se sienten escuchados y que sus intereses son los que van marcando el ritmo de alguna forma. Casi lloro cuando en una reunión nos dijeron que aunque tenían ya un proyecto preparado para mostrarles para el inicio del curso, modificaron totalmente la hoja de ruta viendo que los niños tenían muchísimo interés en trabajar sobre los dinosaurios... Y que entre todos han ido improvisando y aprendiendo. Que un día, un alumno preguntó si cuando existían los dinosaurios también había abejas. Las profes, que no lo sabían quedaron hasta un poco alucinadas con la pregunta, pero se pusieron a investigar sobre ello para hablarles sobre el tema de los insectos en esa época. Es maravilloso.

No es la perfección. El sistema no deja mucho margen y en cuanto a algunos aspectos, queda mucho trabajo por hacer. Pero de verdad, que dentro de nuestras posibilidades, se acerca tanto a lo que esperábamos que somos inmensamente felices.



miércoles, 9 de marzo de 2016

Fin de semana rural

Pero rural de verdad. No en vano la sierra del rincón está reconocida como Reserva de la Biosfera, reconocimiento que se otorga por la buena interacción entre el hombre y la naturaleza, de un modo adecuado y sostenible.

Parece increíble que una zona tan cercana a una capital tan grande, haya sabido conservar de una manera tan auténtica ese sabor tan característico de los pueblos de toda la vida. Pueblos por los que aún a día de hoy paseas y sientes como si hubieras dado un salto en el tiempo. No tiene precio.

Paula ha disfrutado muchísimo también. Me apasiona verla así. Se ha caminado casi 10 kilómetros así! Sin despeinarse :-) ... Bueno, despeinándose un poquillo... Jajaja. Que de vez en cuando se quejaba la pobre del cansancio, pero se le quitaba en cuanto veía rocas para escalar!. Le encanta literalmente escalar por piedras, pequeños montículos o lo que se le ponga por delante. Pero cuando le pregunto si le gusta tanto que va a ser escaladora de mayor, contesta muy segura... "No mami, vaquera de caballos, no te acuerdas???" :-)

Y cierto es que ya me lo ha dicho en múltiples ocasiones... Desconozco de dónde lo ha sacado pero lo cierto es que convencida lo dice.

Hemos disfrutado del campo, de la montaña, de la nieve y en general del aire libre como hacía mucho tiempo... Sobretodo yo! que siento una sensación de libertad y tranquilidad cuando estamos en lugares así. Porque Paula, aunque cuando ya está en ello, disfruta como loca, ella es casera, muy caserita, y le cuesta un poco afrontar al principio la idea de que vamos a salir de casa y que incluso vamos a dormir fuera.

Lo que muchos niños toman como una gran aventura, algo emocionante y que les ilusiona, a Paula así de primeras, como que le da pereza, jajaja!. Eso sí, luego lo disfruta como la que más, hasta que le dices, "volvemos a casa" y no puede evitar sentir cierta felicidad por ello.

Yo todo lo contrario, me cuesta abandonar los períodos de tanta felicidad...

Pero verla así, en contacto con la naturaleza y disfrutando de ello me hace feliz, sencillamente feliz.



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